Desde hace varios días estoy pensando en la muerte, nuestra única certeza en la vida terrenal. Y me refiero a la muerte física, a la muerte del cuerpo, porque el espíritu, para mí, es eterno.

Y tal vez, estoy pensando en ella porque por cuenta de la pandemia, todos los días las noticias, con el conteo de muertes por cuenta del bicho, nos recuerda nuestra vulnerabilidad: somos mortales y nos vamos a morir, te vas a morir, me voy a morir. Inevitablemente la muerte es nuestra única certeza.

¿Qué harás mientras llega tu hora?

Entonces te pregunto ¿Qué estás haciendo para vivir ¿seguirás estresándote por las estadísticas mortales del bicho? ¿Seguirás en el encierro (mental y físico), mientras te vacunan? ¿Seguirás creyendo que si te pones tapabocas te proteges y evitas la muerte?

Pues déjame decirte que pierdes tu tiempo. Mientras sigas pendiente solo de las noticias trágicas del mundo, en el encierro (físico y mental), lejos de los seres que amas, esperando una vacuna cada vez más lejana, pierdes tu tiempo y dejas de vivir. Es como estar muerto en vida.

Mientras llega tu hora, agradece tu vida y disfrútala como venga

Hoy tienes la oportunidad de estar aquí y ahora. Y como dice la canción, “la vida es un ratico”. Entonces para este ratico que te queda te propongo:

  • Reconcíliate contigo, con tus seres queridos, con el mundo. Revisa eso que te atormenta: tal vez una discusión sin sentido, haber juzgado a alguien o una herida que no has sanado. Perdona y pide perdón sinceramente y entrégale esa situación al universo, él sabrá qué hacer y tú te quitarás un peso de encima.
  • Llama a esas personitas que fueron o son importantes en tu vida y que, por el acelere del día a día, has dejado en el olvido. Salúdalas y diles cuánto significan para ti. Las harás felices y tú te sentirás feliz.
  • Busca tus recursos, todas esas cualidades o características que te hacen tan especial y ponlos a trabajar para ti, para cumplir tus sueños, para lograr tus metas.
  • Respira, respira profundamente siempre que sientas angustia, desamor, incertidumbre, rabia. Cuando respiras tu cuerpo se oxigena y regresa a la calma.
  • Que el amor sea tu guía mientras recorres el camino y cumples tu función en el plano terrenal.
  • Abraza la muerte venga de donde venga, en todas sus facetas y celebra tu vida porque el tiempo se agota.

Recuerda que la muerte es nuestra única certeza y tarde o temprano, con o sin bicho, llegará a tu casa sin avisar. Así que vive cada instante de tu vida como si fuera el último.